domingo, 6 de marzo de 2011

Relato del Mount and Blade

Bueno, este finde me decidí por hacer un relato sobre el Mount, reflejando un poco las partidas que he echado en un mapa llamado Ruins y esto es lo que ha salido, espero que os guste, puede que en el futuro escriba más relatos de diferentes temáticas.


Ruinas

Caían unos copos de nieve, el frió se apoderaba de nuestros cuerpos, que danzaban sin fuerza por los caminos congelados, esto nos daba mala espina, porque no estábamos acostumbrados a entrar en acción con este ambiente.
Se nos había encomendado a 30 soldados veteranos acompañar a Fredrich, hijo del noble Oltar. Teníamos que repeler una incursión de los bárbaros de Nords, se oía que podían ser unos 50 o más, pero eso no era problema para los soldados bien entrenados de Swadia.
Llegando a la aldea donde se suponía que les habían visto, divisamos las ruinas de la antigua fortaleza de Gared, un antiguo noble que fue masacrado junto a su castillo.
Esas ruinas llevaban muchos siglos abandonadas, había muchos sitios para esconderse y eso no era bueno, además nadie se quería meter dentro porque era de mal augurio.
Una vez situados en la colina, vimos los fuegos recién apagados de los bárbaros, algunos andaban por ahí aun, no nos temían en absoluto, incluso nos miraban como si de unos cervatillos curiosos se tratase.
Fredrich mando a 10 hombres al interior de las ruinas, 2 caballeros más rodearon la fortaleza en busca de algún enemigo.
Cuando Otto pasó por el portón, fue sorprendido por 5 bárbaros con hachas enormes. Gritaban sin parar, lazando hachazos a lo loco, uno de ellos le amputó media pierna a su compañero, que iba más adelantado. Enseguida Otto puso su escudo y empezó a cubrirse, mientras retrocedía. Sus compañeros le cubrieron y devolvieron el ataque a los bárbaros.
Tras un par de minutos intercambiando golpes, los swadianos habían conseguido sobrevivir a esa emboscada, pero habían perdido a 2 caballos y 5 hombres. Los bárbaros no habían caído a la primera, pese a ser rajados y apuñalados una y otra vez.

Fenster avanzó y se introdujo en el centro de la fortaleza, apuntaba con su ballesta a posibles enemigos, su miedo hacía que su ballesta se moviese mucho y sabia que así no acertaría a nadie. Pronto se le añadieron 10 hombres más que había enviado el noble,  que estaba asustado por la sangrienta escaramuza que había presenciado en lo alto de la colina, esto dejó algo más tranquilo al ballestero, porque ya no se sentía solo en mitad del claro.
Tras un largo silencio, la tierra empezó a temblar y unos gritos procedentes de la puerta del este, que estaba en lo alto de una colina, hicieron que Fenster mirase aterrado. Una horda de bárbaros bajaba con gran velocidad por la colina, deslizándose por la nieve, delante los dos exploradores swadianos corrían asustados para salvar la vida.
Los ahí presentes en el centro de la fortaleza se dividieron en 2 grupos, uno de infantería que formó un círculo y los ballesteros subieron raudamente hacia una casa en ruinas, para tener mejor posición.
Pronto empezaron a silbar las primeras flechas desde la colina, el intercambio de flechas y virotes era continuo. Los bárbaros cargaron contra el caparazón swadiano, en esa primera carga las lanzas de los soldados hicieron muchas bajas entre los bárbaros, que atacaban sin ninguna precaución. Sus cuerpos se amontonaban a los pies de los swadianos, que se motivaban y aguantaban los golpes de hachas casi más grandes que sus escudos.
Fenster andaba preocupado mientras cargaba su ballesta, su sudor caía por su frente, había muchos bárbaros y sabía que pronto llegarían hasta su posición. Pero sus compañeros no se paraban a pensar, solo cargaban y disparaban con mayor velocidad y precisión posible.

En el fragor de la batalla, en mitad del claro Otto fue herido por un hachazo, pero continuó blandiendo espadazo tras espadazo, tenía la mitad del pecho sangrando, estaban rodeados y eran ya muy pocos. Pero 6 caballeros entraron en el claro a toda prisa, atravesando con sus lanzas a todo lo que encontraban por el camino, eso dejó un momento de libertad a Otto que se escabulló del combate y corrió para refugiarse.

Donde Fenster estaba ya habían entrado algunos bárbaros y los ballesteros, habían tenido que recurrir a sus espadas y escudos. Tras presenciar la aniquilación de sus compañeros saltó por una ventana para huir de una muerte segura. La impotencia le carcomía la cabeza, corría sin mirar atrás y solo quería encontrar un sitio escondido y quedarse ahí un momento para respirar hondo y recuperar fuerzas.

Otto corrió hacia un grupo de bárbaros que rodeaba a un caballero que había caído de su montura, empezó a clavar su espada en todos los cuerpos que vio, pero era ineficaz, no conseguía abatir a ninguno. Un hacha le dio en la cabeza, su casco aguantó el impacto, pero calló inconsciente en la fría nieve, llena de cadáveres y sangre.
Al rato sintió que se movía y abrió los ojos, vio borrosamente, como se alejaban de las ruinas, algunos bárbaros corrían hacia él, pero no se podía mover, había perdido mucha sangre y su cuerpo estaba fatigado.
Al mirar hacia atrás, vio que Fenster le estaba llevando y que 2 soldados más les protegían con los escudos, estaban acercándose a la colina, donde Fredrich aguardaba con 2 caballeros y 3 ballesteros que no paraban de disparar a los bárbaros que se acercaban.
No sentía el cuerpo, solo le ardía la cara, suponía que era por el frió. Cerró los ojos y pensó: Si estoy vivo es que hemos ganado la batalla. Una pequeña sonrisa apareció en su rostro lleno de sangre.

By Fz


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