
Tilea es una nación cercana con la que se llevan muy bien y con la que gracias a la compra-venta, han podido beneficiarse mucho los comerciantes de Averland. Sumando este factor a la prospera cosecha que tiene en toda la provincia, se podría decir que es una zona pacifica salvo raros ataques orcos.
Averland pese a tener una capital de lo mas poblada como es Averheim, el resto de ciudades o aldeas son menos pobladas que otras zonas del Imperio. Eso hace que haya más riqueza por habitante y siempre haya trabajo tanto dentro como fuera de sus fronteras.
Pese a que Averland puede destacar por sus viñedos, biblioteca o el templo de Verena, la cosa más importante que ha tenido esta provincia es la figura del Conde Elector. Su conde Elector fue Marius Leitdorf, digo fue porque tras la última invasión orca fue sorprendido su ejercito en número y destrozado en un duelo a muerte con el caudillo orco Vorgaz Mandibulahierro en el año 2520. Desde entonces no ha habido más Condes Electores.
Marius era considerado por los suyos un excéntrico o un loco, debido a que se tiraba días enteros encerrado en sus aposentos malhumorado, por algún motivo que nadie conocía. Pero no todo era malo en Marius, tenía muchas facetas buenas, era poeta, inventor, ingeniero, pintor y un gran espadachín. Llamaba mucho la atención, su genialidad tanto para las artes plásticas como para las marciales, su estilo con dos espadas era sin igual y pocos en el Imperio llegaban a su nivel en destreza.
Una de las insignias de Averland, que representa muy bien como es la sociedad, es su ejército. En especial la famosa Guardia de Von Kragsburg, estos sujetos se podrían considerar mercenarios por como trabajan y para quien. Pero en realidad tienen dueño y señor, por lo que son un ejército de alquiler el cual ha trabajado en muchas regiones del Imperio y los territorios enanos. Haciendo de escolta o limpiando los bosques de Hombres Bestia o algún peligro de las calzadas. Esto sucede por dos motivos, la falta de conflicto en su tierra, que se suma con su valentía y sus ganas de vivir aventuras. Pero esto no se nutriría tanto sino fuese por su obsesión por aumentar su riqueza.
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