¡Hola a todos! hoy os traigo una película que a mí me ha parecido
muy interesante o por lo menos amena, quizá me haya recordado mucho a películas
de la misma estética futurista como son Oblivion, In time, District
9 o Elysium, que son películas con un trasfondo social, un reflejo de la crisis
en la que vivimos y la emersión de una posible revolución para cambiar el
sistema. Este largometraje está inspirado en un comic francés y su director es
coreano, pero aun así no cambia mucho la perspectiva y es una película
occidental más.
Tras ver la película me he quedado con dos
cosas, una es la estética del largometraje y otra que pese a que se empeñen en
meter mensajes en las películas de acción o por lo menos las de este tipo, no
queda luego poso alguno porque al final acaban estando cortadas por el mismo patrón
y es algo que no difiere mucho de nuestro día a día en la vida real, por lo que no es nada nuevo.
La película se mueve en un futuro
postapocaliptico como es la moda ahora, pero con una idea original, los
supervivientes viven en un tren que no se para nunca, un tren que tiene un
motor eterno...Dentro del tren viven los elegidos para sobrevivir ya que fuera
no se puede porque el planeta está congelado y este tren con el nombre de la película
va atravesando el mundo por una vía rodeada de nieve y hielo.
Lo interesante del tren, es que hay una
sociedad dividida por clases sociales que representan la vida real y en cada vagón
se vive con unas comodidades u otras, lo que no saben los de la clase más baja
es como viven los demás, pero mientras viven afinados como en un campo de concentración
y con hambre. La rebelión que se está organizando dentro de la clase baja nos
dejará ver las diferentes partes del tren, ya que los rebeldes intentaran ir
tomando vagón a vagón hasta llegar a la maquina (que simboliza el poder).
Después de ver la película, descubres como
se vive en todo el tren, las grandes diferencias que hay en cada vagón y todo
acompañado de una violenta revolución que no dejará espacio para pensar, para
meditar ni para la piedad. La gente de la clase baja está cansada de vivir de
esa manera y quiere dar un cambio a sus miserables vidas, por lo que lucharan
hasta morir, pero las clases pudientes acabaran con quien intente molestar su
bienestar, sin despeinarse si tienen que aplastar a los de su misma especie.
Tanto los personajes, como los vagones están
cargados de simbología muy trabajada y cuidada, es muy interesante ver cada
"sala" o vagón, pero al fin y al cabo es una colección de tópicos que
adornan la maraña de desinformación que tiene la sociedad fruto de la deshumanización
y la falta de entendimiento. Muchos de los "malos" son pintados como
verdaderos psicópatas, vividores, drogadictos, ajenos a la mala vida que llevan
sus compañeros de cola, pero no son más que victimas de un sistema en el que
viven todos, para lo bueno y lo malo.
El final es bastante descafeinado, muy típico,
por lo que no te da para darle muchas vueltas después, ya que juega con la
esperanza, el sueño de conseguir la libertad, pero en realidad una vez que ha
acabado todo, quizá lo único que tienes que darte cuenta es que el mal ha
permanecido y permanecerá dentro de la gente que habitaba el tren (que es la
humanidad) ya que se han cargado el planeta y se devoran unos a otros en una
xenofobia crónica sin sentido racional.
La película da para algo más que otras que
vi recientemente de este género, pero me quedo con la acción, el decorado y un
protagonista muy carismático, cada uno de los personajes está muy bien definido
e incluso exagerado, pero es de agradecer. La acción da otra perspectiva y otra
velocidad a la película, haciendo que no sea haga muy larga, por lo que está
bastante bien en conjunto, aun que se desinfle en algunos momentos.
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