lunes, 11 de diciembre de 2017

La tierra de Itzhen Tar: comienzo



Algo extraño había pasado en el Viejo Mundo, en el seno del Imperio una extraña tragedia había ocurrido, algunos habitantes de Hochland habían desaparecido, pero sus pertenencias y tierras seguían intactas, los agentes del Conde Elector rastreaban cada rincón de esas tierras en busca de alguna explicación. Pero no fue hasta que el cazador de brujas Matthias llegó a la zona y encontró el problema...Una grieta en la realidad había unido los dos mundos, el de la disformidad y el real.

Tras semanas intentando buscar cerrar esa grieta, magos traídos de todo el Imperio realizaban los hechizos para evitar que entrasen demonios, si es que aún no habían entrado en el mundo real...Pero una noche, un destacamento de guerreros del Caos apareció de la nada.

¿Cómo podían haber atravesado medio Imperio sin ser vistos?-se preguntaban los vigías que sufrieron una masacre.
¿Acaso ya estaban en el interior del Imperio?-se preguntó un último vigía antes de morir atravesado por un espadón.

El destacamento del Caos pertenecía al dios Nurgle, sus adoradores empezaron a invocar a hermanos demonios y de la grieta salieron...portadores de la plaga y nurgletes, sus risas resonaban en la noche mientras se podría el terreno a cada paso que daban en su nuevo territorio.

El señor de las plagas sonreía, después de infiltrarse por el Imperio con un pequeño destacamento el plan había salido perfecto, los demonios irían saliendo poco a poco cada noche de la grieta y podrían crear un territorio desde el interior del Imperio para destruir a esos endebles humanos. Pero su cometido se frenó en seco cuando un centenar de ojos lucieron entre los árboles que rodeaban la granja donde se había aparecido la grieta. ¿Qué serian esas criaturas?-se preguntó con media sonrisa en la esperpéntica cara.


Desde las entrañas del bosque apareció un numeroso destacamento de skavens, !sí, ratas! aquellas criaturas habían llegado hasta ahí por algún túnel en busca de poder, habían sentido el poder de la grieta de disformidad y su líder, un vidente gris creía que podría controlar aquella puerta al reino del caos y así absorber mucho más poder que cualquier vidente gris.

Con un chillido atacaron varios regimientos a la vez, las ratas corrieron apresuradamente, mientras que los adoradores de Nurgle se preparaban para la batalla, estos últimos no tenían prisa, estaban disfrutando de la oportunidad de medirse en combate con algo distinto a los humanos. Los skavens corrían ansiosos y veloces, pero se pararon en seco, la imagen de los enormes paladines del caos, guerreros y demonios se les heló la sangre como a sus archienemigos los hombres lagarto.


Miedo era lo único que sentían las ratas mientras sus corazones latían de forma desmesurada debajo de sus sucias armaduras, hasta los guerreros alimaña se pararon en seco, pocos fueron los que intentaron entrar en combate, hasta que el vidente gris apareció detrás de sus filas y con un movimiento de su báculo lanzó un potente hechizo, la magia fluyó por sus manos hasta acabar en un rayo verde que salió del bastón el cual produjo la aparición de miles de ratas que atacaron salvajemente todo lo que encontraron. Algunos guerreros del Caos perecieron y amagaron con retirarse, pero una mirada de su señor los reorganizo.


Algunas tropas skaven volvían a estar más motivadas después de ver el poder de su líder, algunos como los monjes de la plaga intentaban hacerse paso entre otros regimientos con sus ojos enloquecidos, estaban poseídos por la furia asesina y no pararían hasta matar a sus enemigos. Pero los combates fueron muy desiguales, los paladines destrozaban con facilidad a las alimañas y los portadores machacaban a los simples guerreros del clan, ni las ratas ogro era rivales para ellos.


Aun así, el vidente gris viendo que los nurgletes se acercaban peligrosamente hacia él en un canto unísono de extrañas risas, decidió cargar de magia su báculo y realizar un hechizo que acabara con la mayoría de sus rivales. Su segundo intento fue terrorífico, le rayo se cargó tanto en su báculo que rechinaba todo a su alrededor como si de electricidad se tratase, pero algo salió mal...De sus rayos verdes apareció un demonio gigantesco y le absorbió la mente, el skaven no pudo hacer nada, sus ojos perdieron el color rojo y quedaron nublados como su mente.


Los skavens que luchaban a su alrededor no sabían que ocurría, nadie había visto al demonio, pero su terrorífico líder no realizaba acción alguna y los nurgletes empezaron a rodearlo...Todos se paralizaron cuando el vidente gris fue despedazado, todos salvo los monjes de la plaga y las ratas ogro que seguían luchando. Pero todo se acabó cuando empezaron a huir poco a poco los regimientos de hombres rata, el festín de los paladines del Caos fue enorme, persiguieron y masacraron a todos los skavens que pudieron.

***

Matthias Leitner entendió lo que ocurría cuando al día siguiente contempló los cuerpos de humanos y skavens, el fin de lo conocido estaba cerca, debía avisar a todos los hombres de Hochland para que se preparasen para defender su tierra del mal, porque no serían las únicas razas que aparecerían pronto en estos días, esa grieta iba a atraer a criaturas de todo el mundo. Sacó su pistola, la contempló y revisó si estaba cargada, a partir de ahora debería estar todos los días preparada para el combate.

4 comentarios:

  1. Hay que reconocer que os lo pasáis bien. :D

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    1. De eso se trata, de pasarlo bien y tener excusas interesantes para jugar y pintar :)

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  2. Me encantan los informes de batalla "novelados", os ha quedado muy bien, y la partida parece que estuvo interesante. ¡Qué siga!
    Un saludo

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    1. Espero que la campaña te guste, porque va a ser laaaarga :)

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