Los Cawdor escucharon que un territorio cercano suyo iba a
ser asaltado por una banda de ogros, esta banda se habían saltado los controles
de los ejecutores palatinos y estaban descontrolados. Además se rumoreaba que había un
cargamento de mercancías que había sido abandonado en extrañas circunstancias
en aquel lugar, por lo que Samael se llevó a sus hombres para interceptar al
grupo de esclavos ogros que se habían liberado.
Los Cawdor se apostaron en buenas posiciones protegiendo la
zona y con vistas de que la mercancía no fuese robada y mientras inspeccionaron
con cuidado los alrededores de un antiguo templo Redencionista, un templo que
había sido quemado y destruido. ¿El motivo? lo desconocían, pero daba miedo
pensar en cómo podía acabar su propia banda.
Con poca luz fueron avanzando sigilosamente hasta que se
encontraron con algunos ogros y los disparos a distancia empezaron a
producirse. Tanto Sariel con su rifle largo como Raziel con su ametralladora dispararon
a discreción desde lugares altos.
Mientras los demás tenían la orden de no acercarse hasta que
los ogros estuvieran heridos y muy cerca, la idea de Samael era ahuyentarlos y
luego saquear el cargamento, un trabajo fácil para una banda que duplicaba a su
rival.
Los ogros seguían avanzando pese a los disparos, la oscuridad solo era interrumpida por ráfagas desde un lado del enfrentamiento. De vez en cuando había silencios y varios
miembros de los Cawdor fueron asaltando a algún ogro que se ponía a coger los
cargamentos sin siquiera abrirlos para llevárselos.
Samael decidió coger una de esas cajas y abrirla, era
munición, estaba repleta y de calidad, eso para el negocio vendría muy bien a
futuro. Ordenó que sacaran todas las cajas que pudieran y se fueran de
ahí, mientras los tiradores ahuyentaban a unos gigantes que no se echaban al
suelo pese a recibir impactos.
Por otro lado, un grupo de Cawdor que se quedó solo en
la oscuridad detrás del templo vio a un solitario ogro y se lanzaron hacia él.
El ogro fue machacado por los 3 fanáticos, estos hombres prosiguieron por la
callejuela con las armas en alto para cargar entre gritos contra los ogros que quedaban y emboscarlos.
Posiblemente los Cawdor no se esperaban que el líder ogro
avanzaría mientras sus compañeros huían con los cofres, los combates se sucedieron,
encarnizados, los fanáticos se lanzaban contra las figuras gigantes sin miedo,
con ganas de machacar a esas odiosas criaturas herejes. Aun así el gran ogro aguantaba en su posición como un dique rompeolas.
Acabaron con todos los ogros, entre los caídos y los huidos,
pero lo que no sabía Samael que estaba contento era que su victoria había sido
agridulce. Los ogros habían conseguido su objetivo llevándose casi todo el
cargamento, los Cawdor sin embargo con tantos heridos no tendrían para defender
aquel lugar así que tuvieron que huir con solo dos cajas.
***
El grupo de ogros ocupó ese territorio que se llamaba el Horno de Escoria, el líder herido puso un gran trono en la azotea del antiguo edificio para dominar la zona. Aun se oían risas desde lo lejos mientras que los lamentos de los Hijos de la palabra se colaban por las rendijas de las alcantarillas, sus heridas y cicatrices ya se contaban por mil, su enfermería estaba repleta de gente.












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