La cruzada a la que pertenecía el grupo de batalla dirigido por Helmut Kellner hizo una parada hace dos centurias en el sistema Adom, desde entonces no se movieron de ahí, los motivos, ahora los conoceréis...
Una vez que aterrizaron en Colosus, la gran fragata que dominaba el cielo desapareció, el motivo fue que recibió un mensaje urgente de ayuda y dejó a los marines en tierra, esperando a su regreso, un regreso que nunca fue. Los dirigentes de Adom encantados con la compañía de unos marines espaciales los agasajaron y atendieron como a dioses venidos del más allá, pero con el tiempo fueron entendiendo que esos inmensos guerreros no eran nadie sin sus suministros, así que igualaron el trato.
Los Templarios Negros empezaron a adaptarse al lugar, formaron lazos con los lideres humanos, se interesaron por su situación, sus necesidades, juraron proteger las villas de los ricos gobernantes y nobles hasta que requirieran su presencia en otra cruzada, ya que su cruzada se había olvidado. El motivo por el cual aceptaron este comportamiento sumiso fue por una apreciación, los humanos tenían una gran colección de grimorios antiquísimos con información muy valiosa, esta información podría servirles en un futuro para tener unas cartas de navegación actualizadas, más información sobre algunas razas de xenos y sobre todo había un mal caótico en el interior de Adom que querían erradicar.
Una vez instalados en Adom III, empezaron a reclutar a jóvenes con grandes capacidades de combate, pronto se volverían sus siervos y los más valiosos acabarían siendo sus iniciados, unos iniciados que pasaron los años, fueron volviéndose más adultos y nunca recibieron el paso a marine espacial...
Los medios que tenía el grupo de batalla eran limitados, por lo que empezó a improvisar, desarrollar su propia doctrina y crear piezas de repuesto para su arsenal, tenían miedo de que un invasor enemigo los encontrara demasiado débiles y no pudieran aguantar, por lo que industrializaron Colosus a su gusto, sus tecnomarines ayudaron mucho al desarrollo, pero siempre les faltaban piezas suficientes para igualar la tecnología del Imperio en un lugar más cercano a la civilización.
Tras darse cuenta de que Adom era un lugar recóndito, los pensamientos les rondaba continuamente, se habían aburrido de luchar contra algún culto de herejes, alguna sublevación y se encerraron en los templos que les habían construido en las villas del planeta verde. El estudio los llevó a recordar que eran superiores a los simples mortales, por lo que se dio forma a la Logia de las Espadas Redentoras.
Así fue, con el tiempo, los Ángeles Oscuros salieron de vez en cuando de su fortaleza y empezaron a entablar relaciones con los lideres de algunas de las colmenas, al parecer formaron pequeñas bases en las partes más profundas de las ciudades colmena, nadie sabe para que, pero ahí estaban, avanzando lentamente pero con paso firme. ¿Quizás estaban estableciendo puestos de vigilancia o almacenes de logística para cuando empezara una operación militar?
La calma era tensa, cualquier momento iba a saltar por los
aires la paz entre marines espaciales, pero los Templarios Negros tenían de su
parte a las fuerzas planetarias y un conocimiento sobre los planetas de Adom
que los Ángeles Oscuros desconocían. Todo esto cambió radicalmente cuando los
adomnistas declararon la independencia del Imperio y tomaron algunas de las
ciudades colmena, el Caos empezó a mostrarse más públicamente y ninguno de los
dos capítulos de marine hizo nada, se replegó esperando a ver que haría el otro.
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