miércoles, 25 de enero de 2012

Batalla en las ruinas: Final.

Después de desarrollar la batalla de las ruinas, os traigo la última entrega de esta peculiar escaramuza, que dio muchas vueltas y acabo con un final que muchos de los implicados no esperaban.

Después de derrotar a todos los humanos, el vampiro se recuperó un poco mientras, se saciaba de sangre de los enemigos. Cuando acabó, atrajo a sus zombis cerca de él y le hizo una señal a su fiel Varghulf, este empezó a atacar a una rata ogro que tenía al lado. El señor de la guerra skaven no daba crédito: ¡Me ha mentido ese sucio cosa-muerta!-dijo el skaven con rabia.


Los skavens se lanzaron a la carga, en respuesta del imprevisto ataque. El guerrero skaven que acompañaba al líder ratido, fue abatido por los zombis por un golpe seco que lo noqueo y después sus rivales, lo machacaron lentamente.


En el otro lado, las poderosas y gigantes ratas ogro, entablaban un fiero combate con el Varghulf. Esta batalla de titanes, hacía resonar el suelo con cada embestida nueva. Mientras, el señor de las bestias intentaba dirigirlos, para acabar con la poderosa bestia.


El señor de la guerra skaven, aniquiló con rapidez a los dos zombis que se interponían en su paso y corrió en busca del vampiro traidor. Pero cuando llegó al sitio donde pensaba que estaría, no lo encontró, lo vio al fondo luchando contra otro guerrero del clan, con el que acabó de un golpe certero y sin esfuerzos.
El señor de la guerra se estaba poniendo nervioso, veía que lo iban a matar y esa idea le daba escalofríos, se le erizó la cola al ver a los tres criaturas gigantes luchar entre si.



Pronto cayó el último zombi, que deambulaba por ahí entre medias del combate y esto distrajo al Varghulf, ya que un garfio atravesó el pecho de la bestia. La rata ogro había conseguido abrir su guardia y poner fin a la pelea. Pero confiadas las ratas monstruosas, fueron sorprendidas por las últimas fuerzas del Varghulf, que mordió rabiosamente el cuello de una de ellas, produciéndola una herida terrible que la dejó en el suelo sufriendo entre gritos.


El vampiro saltó desde las ruinas y descuartizó los cuerpos de las ratas ogro, en un alarde de velocidad, precisión y violencia concentrada a lo largo de décadas de práctica. El ser inmortal se quedo solo, esperando la llegada de su enemigo más fiero y el único que podría darle algún problema.


Cuando se presento el señor de la guerra skaven, cargo rabiosamente contra el, sabia que si luchaba sin el factor sorpresa contra el vampiro, no podría contarlo. Pero ni el factor sorpresa le libro de recibir una estocada que le partió la armadura en dos y le dejo desangrándose en el suelo. 


El vampiro se acercó hacia la rata, que intentaba huir, pese a estar paralizada por el miedo y cuando elevó la espada para clavársela, el señor de las bestias apareció, para salvar a su líder.
Este había estado escondido detrás del muro mientras los dos héroes se enfrentaban, pero había decidido ayudar a su maestro, para ser recompensado mas tarde. Desgraciadamente para el, la única recompensa que recibió fue el quitarle el arma al vampiro con su látigo, pero este le golpe brutalmente, hasta machacarlo en el suelo.
Cuando el vampiro estaba en su frenesí, golpeando a la rata, el héroe skaven atravesó con su lanza el cuerpo del "inmortal", el cual cayó y fue castigado por mas cuchilladas, ya que el skaven no se fiaba de que esa bestia inhumana hubiese muerto del todo.

Finalmente, el skaven levanto a su esbirro y al ver que aun estaba vivo, le ordenó que llevase sus pertenencias, el señor de las bestias sonrió. Por lo menos había sobrevivido en esta ocasión y podría devolvérsela algún día.

domingo, 22 de enero de 2012

El final de Dreadfleet y Battle of Five Armies


Hola, hoy quería comentaros acerca de la desaparición de 2 "juegos de especialista" de GW, los cuales tienen su historia, cada uno en un momento diferente de la empresa.

miércoles, 18 de enero de 2012

Batalla en las ruinas: Desarrollo.

Tras haber realizado un pre-informe de una batalla, como fue Batalla en las ruinas, aquí os traigo la 2º parte, la batalla ya desarrollada, esta batalla fue realizada con las reglas de Skirmish, de las que ya hablaré otro día.
Espero que los disfruten.


Los Grandes espaderos avanzaban a zancadas, aprovechando su superioridad numérica, eran dirigidos con valor por el mago Hoffer. él cual ansiaba acabar con el vampiro. Pero sabía, que lo tendrá difícil en un combate de magia, con un vampiro de tanto nivel.


Los Skaven, se colocaban estratégicamente, parapetándose entre unos muros y las ruinas, para proteger al vampiro. Ese era el trato, sacarle de ahí con vida, por una buena recompensa. El vampiro estaba tranquilo, sabía que si las ratas le daban tiempo, podría resucitar a muchos muertos y ganar la batalla o poder escapar de ahí con éxito.

Por el otro lado, la caballería conducida por el Sacerdote sigmarita cabalga con rapidez, para realizar una carga brutal, que acabara con todas esas bestias que se veían.

Cuando llegaron los caballeros, la carga fue parada por los enemigos, y sus grandes bestias, las dos ratas ogro hicieron muchos destrozos y el Varghulf mató de un golpe al Sacerdote. Los nobles estaban algo asustados, nunca habían sido reprimidos en una carga de esa manera.




El combate era muy duro, los caballeros aguantaban en sus monturas, mientras las criaturas los golpeaban y apuñalaban por todos los lados, sus armaduras eran abolladas con cada golpe y muchos no sabían ya ni donde estaba su escudo. Pronto fueron cayendo uno a uno y los pocos que sobrevivían eran rodeados tanto por no muertos, como por skavens.



El señor de la guerra se movilizó hasta allí para machacar a sus victimas y como un escolta, el vampiro lo seguía. No sentía miedo, pero no quería arriesgar su inmortal vida, más que lo necesario. Mientras tanto, el vampiro cada poco tiempo intentaba resucitar algún muerto, para que rodeasen a los agotados caballeros.






Cuando los caballeros habían sido diezmados, la infantería imperial llegó, entraron con mucha fuerza a través de las ruinas, rodeando a los enemigos y arrinconándolos. Pero pronto se pusieron a la defensiva, al ver a las ratas ogro y al Varghulf se acercaban hacia ellos y también muchos zombis. Los zombis crearon el terror en la moral de las tropas humanas, debido a que por muchos disparos o cortes que les dieran no acababan con ellos y aparecían más.

El Varghulf vio al mago que iba dirigiendo a las tropas como podía, dentro de ese caos que se había producido, sin formación ni orden, los soldados entraban por las ruinas y salían algunos corriendo acobardados, otros no volvían...


Los grandes espaderos omitieron su miedo y fueron a la ayuda de sus compañeros, que se encontraban al otro lado. Pero llegaron demasiado tarde, aun así, siguieron lanzando estocadas a los muertos que les cerraban el paso.

El señor de la guerra fue a rematar a las victimas del Varghulf, esta bestia había captado la atención del líder rátido, ya que despedazaba a las victimas con una fuerza y potencia, pocas veces vista. Mientras degollaba a un cadáver humano, se le venía a la cabeza la idea de tener una bestia tan magnifica en su ejército. 

Pronto dejó de soñar, cuando el vampiro silbó a la bestia y esta dejó el cadáver que estaba mordisqueando. La bestia vampírica reaccionó a la mirada del vampiro y fue hacia el mago. La rata estaba fascinada, con una especie de poder mental había podido ordenar a la bestia, eso seria fantástico para él, si pudiese usar a sus estúpidos esbirros de esa manera.


Dejó esa idea, para acabar con un arcabucero que estaba en su camino. Bajó el arcabuz con su espada y con la lanza le clavó la cuchilla en el rostro. Después continúo acuchillando al humano, que ya no reaccionaba a los ataques.

El Varghulf realizó un placaje al mago y lo derribó del caballo, el anciano mago intento ponerse de pie, pero la bestia le agarró con dureza el cuello. Empezó a apretar y el humano dejó de respirar cuando sonó un crujido. La criatura lanzó el cuerpo a otro lado y fue a por más victimas.




En la otra zona del combate el vampiro había atravesado las ruinas para cargar contra los pocos humanos que quedaban. Pero después de ver que las ratas ogro hacían bien su trabajo, se retiró de esa zona, para esconderse detrás de las ruinas.
Cuando se sentó encima de un cadáver, el vampiro agotado por tanta adrenalina gastada, necesitaba chupar algo de sangre y descansar un tiempo. Pero un humano se había empeñado en que eso no fuese así y que su descanso fuese eterno. Un gran espadero salio de detrás de las ruinas y apuñaló al vampiro por la espalda, el vampiro gritó rabiosamente y se incorporó como pudo, para parar la siguiente estocada.


El señor de la guerra oyó el grito y acudió rápido con sus guerreros del clan, después de ver al vampiro desangrándose, los skavens atacaron sin piedad al humano, que fue rodeado y apuñalado hasta la muerte.

domingo, 15 de enero de 2012

Informe de batalla: Los defensores de Flensburgo (Imperio vs Elfos Oscuros)

Después de unos días, patrullando la zona del gigante bosque de Serpientes (Nattern Wald), los soldados de Stirland habían visto rastros de pisadas extrañas. Muchos se habían alarmado al ver que esas pisadas eran bastantes y que podrían ser de un ejército enemigo bastante numeroso.


Tras investigar, el capitán Wiegel había encontrado un campamento de elfos oscuros, que estaba cerca de la población de Flensburgo, esto le chocó bastante. Nunca había visto a estas criaturas, pensaba que eran pertenecientes solo a la mitología y algún cuento de la costa oeste.

Rápidamente al ver el gran número de elfos, mando a algunos emisarios a por refuerzos, sobretodo a otras provincias, porque sabía que en Stirland no había muchos hombres por aquella época. Debido a que estaban todos en Sylvania intentando matar algún vampiro.

Después de un par de días, Wiegel había reunido una compañía de milicianos, su propia unidad de piqueros y un gran batallón procedente de la capital había acudido a la ayuda. El sacerdote por su parte, al ver que podía peligrar su capilla y el tesoro que guardaba en el, convoco a un gran número de flagelantes que estarían dispuestos a dar la vida por Sigmar y por el Imperio.

Al día siguiente unas figuras raras, montadas en bestias nunca vistas por el hombre, ataviados con cuchillas y pinchos por todos lados, empezaron avanzar hacia la población.



En el despliegue de la batalla, ya se ve que el ejército imperial es más numeroso, posee más infantería y disparo, pero la caballería de gélidos de los elfos oscuros es superior.







En el primer turno, el imperio avanza lentamente hacia posiciones seguras, mientras la artillería dispara sin éxito, la caballería se pone en buena posición, para una posible carga.



Los elfos oscuros por su parte, avanzan rápidamente con sus caballeros gélidos, pero se quedan a mitad de camino y en una mala posición. La infantería mantiene la posición y los ballesteros acribillan a los caballeros imperiales a virotazos.


En el segundo turno, los caballeros imperiales huyen despavoridos, por el miedo que tienen al ver a los gélidos. Pero los espadachines de Altdorf no retroceden y cargan ganándoles el combate, esto hace que huyan los caballeros gélidos en solo 1 turno y que se salgan del terreno. Los lanceros de Stirland tienen miedo y no inician la carga contra la caballería gélida, por lo que la acción heroica la hacen solo los espadachines, que continúan avanzando contra el muro de guerreros que se encuentra a escasos metros.



El problema con el que se encuentran, aparte de las lanzas elfas, es la hechicera bruja, pese a que ha caído el noble elfo oscuro, sigue estando la hechicera manejando a las tropas. Esta machaca a 5 espadachines de un plumazo, con el hechizo ladrón de almas.y luego los guerreros elfos hacen el resto. Pero aun así, la unidad de espadachines pese a estar diezmada, sigue luchando.



En el otro lado de la batalla, pasan cosas algo distintas, los caballeros gélidos son interceptados por una unidad de flagelantes, que les supera en número y además los flagelantes pegan duro en la carga, son masacrados. Los  corsarios elfos oscuros se mantienen a lo lejos, para protegerse del fuego enemigo y esperar a que sus compañeros caigan para después atacar rápidamente.



En el turno 3, la situación mejora para los imperiales, el sacerdote manda avanzar a los piqueros que estaban con miedo en el anterior turno y se parapetan con la capilla. Los milicianos cargan hacia lo que queda de caballería y los masacran junto a los flagelantes. La euforia imperial va creciendo, sobretodo cuando un cañón por fin acierta y da de lleno a la dotación del lanzavirotes, matando a los elfos en el instante. Mientras los corsarios esperan su momento, agazapados detrás de un muro, esquivando los disparos de los fusileros imperiales.

En el otro lado, la caballería del capitán de Altdorf vuelve a reorganizarse para preparar una carga contra el muro de guerreros que esta masacrando a los suyos. Estos aguantan como pueden, pero van cayendo poco a poco.

En turno 4, la batalla empieza a cambiar para los imperiales, pese a que tienen aun la artillería, sus tropas van menguando y no se encuentran bien posicionadas. Tras la caída de los flagelantes por la carga brutal de los corsarios, estos se dirigen hacia los milicianos, que desordenados empiezan a ponerse de los nervios.
En el otro lado, los caballeros no están seguros de cargar al ver tantas lanzas y se mantienen a la espera de que el sacerdote junto a Wiegel se llenen de orgullo y carguen contra los elfos oscuros. Mientras los caballeros aguantan como pueden los disparos de los ballesteros.


Pero el capitán imperial al mando de la caballería, al ver que en el otro lado del frente, los milicianos corren acobardados y son masacrados poco a poco a su paso. El capitán ordena una carga desde lejos contra la infantería de los elfos oscuros, los lanceros de Stirland al ver a los caballeros, cargan animados por el apoyo.





La carga es tan brutal, que masacran a más de la mitad del bloque de elfos oscuros, el resto huye despavorido, fuera del campo de batalla. La caballería les intente seguir, pero cesa al ver que ya están muy lejos y se da media vuelta, para tomar la retaguardia de los elfos oscuros, que se encuentran vendidos en esa posición. El sacerdote y Wiegel cargan con rabia hacia la otra unidad de elfos oscuros, pero sin la ayuda de los caballeros se ven parados por los ataques sádicos del enemigo. Mientras ven caer a los compañeros, en frente, entre las lanzas y escudos oyen ruidosas risas y asquerosos orgasmos de placer, mientras es degollado un imperial capturado dentro del muro de escudos.




En el turno 5, los combates entre los guerreros elfos oscuros y los lanceros, son brutales, se masacran una unidad a otra, los campeones se golpean sin piedad, pero al final la hechicera consigue acabar con el sacerdote y el capitán, el resto huyen. Los elfos oscuros pese a ser pocos, porque quieren masacrar a los supervivientes, la caballería carga a los ballesteros, pero estos matan a muchos caballeros aguantando y disparando. Esto no evita que los caballeros continúen la carga y aplasten a los retorcidos ballesteros, que llevaban toda la partida matando a tropas imperiales.



En el otro lado, la solitaria tropa de corsarios, es abatida por los fusileros, los cuales rezan porque los arcabuces acaben con todos ellos, antes de que puedan cargarles, porque sino morirán todos y no habrá esperanza para el resto.


Turno 6, la batalla ya solo sigue un rumbo, la victoria de los imperiales es inminente, pero es dolorosa, quedan pocas tropas y la artillería no ha hecho bien su trabajo.



Los caballeros cargan hacia los ballesteros que quedan huyendo, y los guerreros elfos oscuros en paralelo cargan a los arcabuceros que están protegidos por un muro. 
El resultado es que ambas tropas de disparo caen con facilidad y la caballería imperial se encara contra lo que queda de la infantería elfa oscura. 2 fanáticos elfos oscuros, siguen a su hechicera elfa, pese a que van a una muerte segura contra 4 caballeros.



Esta fue la última vez que se les vio con vida a los elfos oscuros, las cabezas del ejercito elfo fueron puestas al rededor de toda la población de Flensburgo, formando una muralla de cabezas...Se construyó más tarde un monumento recordando a todos los hombres que dieron la vida por el Imperio y por Sigmar.

Batalla muy igualada, espero que os haya gustado, ya escribiré el relato de dicho informe.