En mi empeño por resucitar lo que viví hace décadas uno de los proyectos que se me ha quedado enquistado es el de terminar (o comenzar, según se mire), el ejército de Cazadores de Demonios, ese ejército que su base militar estaba basada en estos marines con poderes psíquicos tan poderosos que llevaban armadura plateada. En efecto: los Caballeros Grises.