En otro tiempo el orgulloso pueblo germano se está viendo mermado más por las guerras que por el frío del invierno. El avance del Imperio Otomano se ha convertido en una amenaza tal que los territorios germanos no tuvieron más opción que unirse bajo una misma bandera para hacer frente al conflicto que se avecinaba. Así nació el Nuevo Imperio Prusiano, cuyo fin último es combatir a los asaltantes de la media luna, una horda dedicada a arrasar cualquier cultura ajena a la suya. Sin embargo, a pesar de la unión de los territorios germánicos, Prusia sigue sufriendo una sangría constante en el frente al sur. En Viena, donde la nación agarena lleva años siendo un suplicio para el ahora endeble pueblo prusiano, el frente se desmorona día a día ante el empuje de la Marea Negra.